Portátil en España
El oficio de Juan Pablo MenesesColumna escrita por Fernando García Mongay publicada el 21 de agosto de 2006 en aragondigital
Conocí al cronista chileno Juan Pablo Meneses una tarde del pasado mes de febrero en Huesca. Acababa de llegar de Buenos Aires y estaba cansado. Me extrañó ver que llevaba unas pesadas botas bastante gastadas. Daba la impresión de que las botas habían recorrido muchos kilómetros en los pies del periodista. Pensé que, como se trataba de un cronista viajero, las botas formaban parte de su atuendo de trabajo. En la cena, me percaté de que Meneses escuchaba más que hablaba. Preguntaba mucho y respondía poco.
Antes de conocerlo, había leído algunas de sus crónicas en Internet. Después, Julio Villanueva Chang, director de la revista Etiqueta Negra, me trajo de Lima ‘Equipaje de mano’, un libro de crónicas de viaje de Meneses que no se puede comprar en España. Posteriormente, en un viaje a Chile, conseguí un ejemplar de “Sexo & poder, el extraño destape chileno” y, gracias al libro de Meneses, supe de los “cafés con piernas”, una peculiaridad santiaguina. Cuando regresé a España, le entrevisté por mail. Quería que me hablara de lo que él llamaba “periodismo portátil”. Me explicó que había decidido escribir en los cibercafés y su única oficina era una cuenta de correo de Gmail. Meneses vive en Buenos Aires, “donde los ‘ciber’ son baratos y hay muchos”. Si se cansaba de trabajar en uno, salía a pasear y entraba en otro cuando le apetecía volver a escribir.
En su viaje a Huesca, Juan Pablo Meneses impartió un taller a una docena de periodistas antes de intervenir en el Congreso de Periodismo Digital. En el taller, entre otras muchas cosas, dijo que el periodismo es un oficio y que se aprende ejercitándolo. Sin embargo, no concretó Meneses sobre si se trata de un oficio de futuro o de un oficio que puede extinguirse en unos años, como desapareció el periodista mítico con la llegada del cine en color. El gran periodismo, el que se hacía con estilográfica y luego con Olivetti, el que se sustentaba en el carajillo y en una vida envuelta en el humo de los cigarrillos, ese gran periodismo se esfumó con la llegada de los ordenadores.
Los periódicos siempre se han mantenido por emplear sistemas de información mucho más rápidos que los que utilizaban sus competidores. El elegido grupo de corresponsales y enviados especiales facilitaban a los periódicos las historias que los lectores consumían con avidez. En la era de Internet, los lectores disponen de tantas fuentes de información como las que cuentan en los periódicos e, incluso, se convierten en periodistas que explican la actualidad de primera mano en sus blog.El oficio de los cronistas como Meneses comienza a extinguirse porque el buen periodismo no tiene sitio en los periódicos y en Internet pocos medios pueden pagar por crónicas que requieren invertir en viajes y muchas horas de trabajo del periodista. Así las cosas, no cabe preguntarse por el nuevo periodismo. Más bien, lo que nos debe preocupar es qué pasará con el viejo, que es el que conocemos. A los periodistas como Juan Pablo Meneses hay que considerarlos como una especie que hay que proteger. Por eso deben documentar cómo realizan su trabajo. Para que las próximas generaciones sepan de su existencia.
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Portátil en PatagoniaUna historia desde cada rincón del mundopor Claudio Andrade
Juan Pablo Meneses no tiene escritorio, pero sí una vaca. O más precisamente, Juan tiene una vaca y una multitud de lugares que le sirven de oficina de trabajo.Porque este periodista digital, muy del nuevo milenio, un día decidió que los cibercafés de todo el planeta bien podían convertirse en una patria posible, un espacio desde el cual contar cuál era la historia del día.
Sus crónicas de viaje han sido publicadas en algunos de los más importantes medios del mundo.
Parte de su trabajo se puede leer y disfrutar en la sección de weblogs de "Clarín", para el cual Juan Pablo relató a su modo el Mundial de Alemania 2006. ¡Ah, sí! Con respecto a la vaca, bueno ése es un curioso proyecto que él mismo explica en estas páginas.Con respecto a lo formal, el currículum de este dinámico periodista que por ahora vive en Buenos Aires dice: "Nació en Santiago de Chile en 1969, estudió en Barcelona y vive en Buenos Aires. Sus trabajos se publican en importantes medios de Latinoamérica y España. Es autor del libro de crónicas 'Equipaje de mano'. Fue becario y relator de la Fundación Nuevo Periodismo, de Gabriel García Márquez. Sus viajes han aparecido en National Geographic y se han traducido a varios idiomas".
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publicado en el suplemento dominical NUEVA, que circula con el diario de Río Negro, Patagonia.
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Portátil en Ñ
Crónicas en estado puroEn “Equipaje de mano” el periodista Juan Pablo Meneses relata su contacto con pueblos y personas, recuperando lo mejor del género: viajar para contar.
Por Héctor Pavón
“Escribir para no morir”, escribió Maurice Blanchot. De algún modo, Juan Pablo Meneses parece haber adaptado la cita por otra que sería: “Contar lo que vi y lo que viví para que los hechos sobrevivan”. Como un emisario que cruza la línea del horizonte, el Meneses cronista y narrador va, mira y vuelve para contar a los suyos lo maravilloso y lo decadente; lo bello y lo temerario; lo melancólico y lo cruel que se vuelve el mundo cuando se abandona la tierra conocida.
Meneses es un periodista chileno que dejó su vida segura en Santiago, Chile, y salió al mundo con su “equipaje de mano” que consistía en un notebook, una cámara de fotos y poca ropa, listo para embalar y embarcarse de nuevo. Equipaje de mano es un libro de crónicas fruto de sus viajes y conclusiones. El cronista, alejado del mundo que trae la globalización a los hogares a través de Internet y la televisión, nos devuelve la imagen documental que supo captar y hacer creíble su mundo real.
Viajar con los justo y preciso. Las crónicas de viaje de Meneses empiezan con frases contundentes, imágenes acabadas. “Esto no parece Estados Unidos”, dice al comenzar el relato del pueblo de Gibsonton, un cementerio adonde van a jubilarse norteamericanos raros y freaks de circo. “Al final de esta historia alguien muere”, advierte en el inicio de “Las piernas de Kenia”, una recorrida por la cuna de corredores africanos y su contexto bastante poco feliz. “Una granada para River Plate” es la crónica de un viaje de “Los de abajo”, la barra brava del club de fútbol Universidad de Chile, al Monumental para jugar una semifinal de la Copa Libertadores. Los hinchas llevan una granada que piensan tirar en pleno estadio de River. En “Amazon boys” retrata a los guías de turismo peruanos que trabajan en el Amazonas con la secreta pero explícita voluntad de conquistar una gringa que los lleve lejos de allí. Muchos de ellos tienen éxito y son idolatrados por los que quedan a la espera de cambiarlo todo por una cama en el Primer Mundo. “Ricky es la estrella de la nueva camada de guías. Usa perfume, cinturón de cuero, linterna, repelente alemán en sus brazos oscuros y está aprendiendo a pasarse bloqueador solar por los labios”, es la descripción de Meneses de uno de esos sex guías.
La edición del libro es de lujo. Cada relato ha sido leído por periodistas y escritores como Martín Caparrós, Alma Guillermoprieto, Jon Lee Anderson, Juan Villoro, Edmundo Paz Soldán o Julio Villanueva Chang, director de la revista peruana de crónicas “Etiqueta Negra”, quienes también sugirieron cambios. La publicación de este libro acompaña cierto movimiento latinoamericano que le devolvió vida a la crónica. Ese espacio se está ampliando particularmente en la Argentina. El libro de Meneses cuenta historias, recrea escenarios y revive personajes para la supervivencia que la crónica diaria les suele negar.
Publicado en la Revista Ñ, del diario Clarín, de Argentina.___________________________________
Portátil en Costa RicaEl arte del trotamundos
por Ana Wajszczuk
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"La ansiedad por encontrar una historia me está consumiendo la garganta, que lleno con un cigarrillo tras otro durante toda la madrugada, en espera de que algo pase". La frase habla de la adrenalina por contar lo que se ve y se vive, y podría haber pertenecido a Robert L. Stevenson, a Daniel Dafoe, incluso a Stendhal o Víctor Hugo; más acá en el tiempo a Capote, Lowry o Kerouac o Wolfe, más allá en la historia latinoamericana, a cualquier cronista de Indias. Pero pertenece a Juan Pablo Meneses; escritor joven, chileno y contemporáneo que continúa el camino de todos esos escritores ambulantes que supieron y escribieron que la realidad, sin duda y siempre, supera a la ficción, y que nada nos permite adentrarnos en los hechos que puntean lo que llamamos "realidad" tanto como viajar.
Equipaje de mano, el primer libro de Meneses, habla de todas esas cosas: del viaje como la antípoda del turismo, de historias perseguidas o encontradas, de ciudades y personajes que nunca hubieran cobrado vida si no fuera porque Meneses caminó esos caminos que nos parecen fantásticos, como recorrer Gibsonton, un pueblo de Florida donde se retiran los trabajadores de circo. O lejos de nuestro alcance, como una travesía en el Arctic Sunrise de Greenpeace. O peligrosos, como un viaje de incógnito con los hinchas de fútbol chilenos. O directamente -y en estos relatos es donde quizá Meneses despliega mejor su maestría-, caminos donde nosotros no hubiéramos encontrado qué diablos contar, como en Aguaviva, ese pueblito español donde absolutamente nada sucede, o en ese viaje por los pueblos ferroviarios abandonados del sur chileno, o ese campeonato de Fórmula Uno que pudiera parecer, a primera vista, tan poco interesante.
Meneses viaja y escribe, pero no para contarnos lo maravilloso y buenísimo y espectacular de los paisajes sino para mostrarnos, a través de su prosa fluida, lo que nunca podremos ver como turistas. Se convierte tanto en el lector como en testigo y protagonista (parece saberse de memoria ese clásico de Antonio Machado que dice que no hay camino, sino que se hace andando: golpe a golpe/ verso a verso); su mirada de antena parabólica recrea cada detalle y nos sumerge en las historias de decenas de personajes que parecen existir solo porque el escritor los tiene en cuenta. Y su capacidad para hablarnos de lo universal en lo particular le permite crear empatía con el lector y contar el trasfondo que ve en los países por donde viaja, así habla con la autoridad del in situ de nacionalismo, fronteras, inmigración, pobreza, sueños americanos, desarraigo, olvido. Todo eso, en diez crónicas, abonadas con lo excitante del relato de aventuras, y la rigurosidad de la investigación periodística.
Dice Meneses -que desde hace cinco años vive viajando y tiene como instrumentos de trabajo los cibercafés, su cuenta de correo electrónico y su pasaporte-: "La única idea que tenía era que debía cumplir lo que decidí que sería la máxima del periodismo portátil: viajar y sobrevivir contando historias".
Editado en Chile en 2003 (donde se llevó varios reconocimientos, entre ellos Mejor Libro de No Ficción del año); Equipaje de Mano fue reeditado a finales del año pasado por la flamante colección de crónicas de Seix Barral y va de la mano con un cierto renacimiento en el mercado editorial de la crónica periodística como arte narrativo.
Además del lugar que las grandes editoriales le han vuelto a dar a este tipo de textos; florecen las revistas de crónicas como la colombiana Gatopardo, Etiqueta Negra de Perú, Lateral en España -por citar solo algunas donde escribe Meneses-.
Publicado en Áncora, el suplemento cultural del diario LA NACIÓN de Costa Rica.
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Portátil en PlayboyEl trotamundos modelo XXI lleva notebook y cámara digital en el bolso y viaja de aquí para allá practicando lo que él mismo llama"periodismo portátil". El trotamundoses chileno, vive en Buenos Aires, se llama Juan Pablo Meneses y se dedica, claro, a viajar y hacer crónicas sobre esos viajes. Los textos aquí recopilados, además de mostrarnos un mundo que regularmente no vemos, nos ponen frente a nuevas artesanías del periodismo.
Revista Playboy Argentina.